En el siglo XIX los viajes en España estaban abiertos para aquellos que contaban con medios económicos para realizarlos, entre los colectivos que pudieron satisfacer sus inquietudes aventureras estaba la burguesía y en el municipio granadino de Huéscar, bajo la Sierra de la Sagra, un marquesado tuvo la oportunidad, en uno de sus viajes a México, traer 48 plantones de secuoyas a su finca, árboles originarios de la costa oeste de Norteamérica.
Los plantones de secuoyas rojas, Sequoia sempervirens y
gigantes, Sequoiadendron giganteum, crecieron pudiéndose ahora divisar su
altura, de más de 70 metros, una de las características más sobresalientes de
estos gigantes botánicos.
Las condiciones climáticas de la zona, unidas al aporte de
agua del río Raigadas, que nace en
la sierra de la Sagra, facilitaron el desarrollo de estos ejemplares.
El gran porte de estas joyas de la naturaleza también los
hace más expuestos y vulnerables a elementos como relámpagos, observándose
estos efectos en uno de los árboles.
El entorno que acompaña al bosquete es hermoso y tranquilo,
la importancia natural de ambos tipos de secuoyas es infinita, la sensación de
grandiosidad de la naturaleza se muestra con estas joyas vegetales, las más
grandes de los bosques, somos minúsculos junto a ellos.
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viajarconrosana.blogspot.com
