La carretera paisajística gaditana que une Barbate y Caños de Meca sorprendió en
la bajada hacia el mar con un paisaje imponente, destacando la isla de
Trafalgar conectada con la costa por medio del declarado Monumento Natural Tómbolo de Trafalgar,
un tramo de tierra datada con más de 6000 años.
Como tal Monumento Natural exhibía zonas protegidas tan
importantes, como dunas, ricas en flora y fauna adaptadas a la costa, playas o
lagunas que dan cobijo a numerosas aves.
Más cerca de la zona costera, las pasarelas de madera
facilitaban el acceso a la playa de arenas blancas y aguas turquesas,
salpicadas con azucenas o narcisos de mar.
Pero sobre la isla había otro monumento, esta vez edificado durante
el siglo XIX, el Faro de Trafalgar,
una torre blanca con un alcance marítimo de 41 km, levantado después de la
mortífera Batalla de Trafalgar, que
arrojó al mar, después del combate, más de 5000 fallecidos, fue la más extrema
y determinante batalla naval en época de contiendas y conflictos napoleónicos.
A su vez, este emblemático lugar actualmente protegido fue
testigo de la vida de pueblos anteriores, como así aún se podía observar,
tumbas megalíticas, piletas romanas para salazón del pescado, restos de torre
vigía.
El gran maremoto de
1755 arrasó el litoral gaditano, destruyendo edificaciones costeras, como
la torre vigía.
Fue una visita especial rodeada de belleza allí hacia donde se
miraba.
Un viaje a la naturaleza e historia en el que el baño en la
playa estaba asegurado y las vistas eran inmejorables.

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