viernes, 24 de octubre de 2025

MADAGASCAR: SOBREVIVIR EN LA ISLA MEGADIVERSA Por Rosana Saburo

Recién llegada de Madagascar, cuando reservé los vuelos a la isla africana, no existían noticias de manifestaciones, pero me fui de Málaga a primeros del mes de octubre y sí se escuchaban informaciones sobre protestas, pero me aguardaba un viaje inolvidable, con muchas vivencias y aprendizajes.

De Madagascar aprendí que la gente se manifestaba en las ciudades por cortes de agua y luz, que en zonas rurales no hay obesidad, los niños van caminando varios kilómetros a la escuela, llevando sus pizarrines, no hay papel, que otros niños se quedan trabajando junto a sus familias en los arrozales y en los tenderetes de la calle, donde los productos agrícolas que se venden son diminutos, pequeños tomates, berenjenas o patatas;

Que las jóvenes se embarazan a edad temprana, donde las casas nacen de la propia tierra roja, hechas de madera, arcilla y paja, que se vive sin televisiones, a ritmo de la salida y puesta del sol, donde se come en pequeñas porciones, una tacita para desayunar con un pequeño rosco y arroz caldoso. 

 Que las montañas brillan, mostrando coloridos, exhibiendo su riqueza mineral pero, más abajo en los ríos, las familias transportan en sacos, arenas y piedras, después rompen las rocas con grandes martillos, limpiando los materiales en agua y finalmente, de esta forma artesanal, extraer algo de oro. 

Que los zafiros son extraídos por chicos adolescentes, casi desnudos, de las entrañas de la tierra, haciendo largos túneles artesanales. 



Que desplazarse en Madagascar es moverse cientos de veces en el todoterreno conducido por el chófer, apenas hay carreteras, pero cuando un camión se atraviesa en la pequeña carretera, los jóvenes malgaches saben improvisar un camino alternativo.

Que en el mundo rural la ayuda mutua existe, distintas familias colaboran entre ellas para sacar adelante las cosechas.

Que la vida diaria continuaba como siempre, para los malgaches el ejército era cercano, pero los medios internacionales se manifestaban de otro modo, el expresidente se marchó, abriéndose nueva etapa en Madagascar en la que deseo   los mejores cambios de desarrollo para este pueblo.  

Mi viaje llegó a su fín, Madagascar regala todo tipo de paisajes, también hay muchas zonas esquilmadas, pero no olvidaré las sonrisas de los niños y sus gentes, increíble experiencia.    

viajarconrosana.blogspot.com   


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