La capital del estado australiano de Victoria, sí, puede
presumir de tenerlo todo, además lo hace de forma discreta y al mismo tiempo
mostrándose al mundo.
Nada más entrar en Melbourne impacta su arquitectura,
moderna y antigua, esta última de estilo victoriano, sumándose muchos rincones,
callejuelas y espacios artísticos.
En el Distrito Central de Negocios sobresale el brillo y
espejismos de rascacielos, abajo las líneas de tranvías, con la ribera del río
Yarra para recorrer sus parques y jardines.
La estación de tren más antigua del país, Flinders Street
ubicada en pleno centro de la capital, destaca por su cúpula turquesa, fachada
renacentista con un pasado social muy importante, manteniendo tiendas
históricas.
Y mejorando la conectividad de Melbourne, muy cerca de la
estación Flinders Street un local muestra información sobre las nuevas
estaciones subterráneas del inminente Metro Tunel.
El Mercado de la Reina Victoria, al aire libre, ofrece una
gran oportunidad para probar diferentes gastronomías, además cuenta con
productos frescos, artesanía local y mercado nocturno un día a la semana.
Próximo al Parlamento, un teatro a punto de comenzar sesión,
zonas de bares que se llenan al final de cierres de oficinas y por supuesto, áreas
verdes como los Jardines del Tesoro con grandes árboles y tranquilos senderos.
El Real Jardín Botánico de Melbourne, muy cerca del centro,
es otra gran ocasión para disfrutar de su flora y patrimonio natural.
Los grafitis callejeros, música en el exterior, cafeterías,
en definitiva, el arte urbano se enseña hacia fuera, dando color y vida a la
ciudad.
También Melbourne está rodeada de plena naturaleza, viajar
hasta el maravilloso Parque Nacional Port Campbell durante el recorrido hacia
la Gran Carretera Oceánica, Great Ocean
Road, es imprescindible, allí aguardan formaciones rocosas únicas y tan
famosas, como Los Doce Apóstoles.
Y para atardecer las magníficas playas, cualquier elección
es buena para disfrutar de sus arenas blancas y finas, mirando hacia el
horizonte.
No olvidaré las familias de koalas salvajes abrazadas a los
grandes eucaliptos en el Parque de Otway y los movimientos del equidna con
cuerpo de espinas.
Melbourne es multicultural, dinámica, artística, abierta a
diferentes opciones para vivirla con el mismo entusiasmo que genera.
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