Comenzó el viaje a Australia por el norte, en el estado de Queensland, con salida a la costa, con playas impresionantes, Gran Barrera de Coral, selva tropical, entre las ciudades de Brisbane y Cairns, lo que significó inmersión plena en la naturaleza australiana.
Primeramente, aterrizando en la
ciudad de Cairns, con una situación privilegiada de acceso a la Gran Barrera de
Coral, islas y parques naturales, además de salida hacia el tren panorámico de
Kuranda. Kuranda Scenic Railway.
Hasta llegar a la singular
localidad de Kuranda dentro del Parque Nacional Garganta Barron, el histórico
tren adentraba de pleno a la selva tropical, sumando desde el teleférico, panorámicas
inolvidables cuando sobrevolé la inmensidad de la jungla, el río Barron,
cascadas, destacando las inmensas higueras estranguladoras con raíces aéreas.
En Kuranda descubrí por primera
vez la sorprendente ave no voladora casuario, de grandes dimensiones, plumaje
negro, colores llamativos en el cuello y garras muy crecidas.
La visita al Área del Patrimonio
Mundial, trópicos húmedos, de Garganta de Mossman, Wet Tropics World Heritage Area Mossman Gorge, en el Parque
Nacional Daintree, mostró la excepcionalidad de una zona con fauna única,
grandes mariposas de colores brillantes, enormes lagartos camuflados en
troncos, un espacio natural especial que mostraba la evolución de la Tierra, la
antigua selva tropical Daintree.
En Madja, dentro de Daintree, manglares
y selva tropical, mostraban dos hábitats distintos pero relacionados, el barro
salado y la riqueza del suelo tropical, a lo largo de pasarelas elevadas, el
aprendizaje sobre plantas fue constante, con mención exclusiva a la palma de abanico
australiana, Licuala ramsayi.
Frente a la ciudad de Cairns, a
menos de una hora en barco, la reducida Isla Verde, Green Island, gozaba de la
protección imprescindible como parque nacional, que preserve los tesoros
marinos, los jardines del mar, la rica vida coralina, incluida su fauna, sin
olvidar, que antes de la llegada de los europeos, los Gungandji vivían en la
isla.
La embarcación con vidrio permitió
disfrutar de la vegetación acuática, especialmente de corales multicolores, con la gran sorpresa de
ver por primera vez, la almeja gigante, Tridacna.
Y continuando con islas, la isla
Magnética, Magnetic island, llamada
así por James Cook en 1770, tras sentir oscilaciones en sus instrumentos de navegación.
También isla Magnética cuenta con
Parque Nacional, además de playas cercanas, pero la
experiencia de ver familias de koalas sobre ramas de eucaliptos fue increíble.
En carretera, tanto a la ida y
vuelta, hacia isla Magnética, había señales de atropellos de canguros, que
cruzan con frecuencia las vías.
Queensland tiene mucho que explorar
y visitar, por ejemplo, el archipiélago Whitsunday,
con más de setenta islas.
Con la mirada en los azules
turquesas de los arrecifes coralinos, la Gran Barrera de Coral fue excepcional,
Queensland, era selva en tierra y mar.
viajarconrosana.blogspot.com

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