Desde la antigua cantera de piedra serpentina al Refugio El Hornillo el ascenso hacia las grandes cumbres de Sierra Nevada estaba asegurado, pero antes entre grandes cipreses, encinas y sotobosque, aparecía el gran robledal, el más alto y mejor conservado de la península ibérica.
Vestigios de épocas pasadas, los
cortijos, hoy rehabilitados como refugios, en los que se vivía durante períodos
estivales, criando la patata de la sierra o en labores de pastoreo, recordaban
la vida en la montaña, era una dedicación plena de sol a sol.
Cursos de agua, arroyos, acequias de riego
y de careo, facilitaban la filtración del agua, un patrimonio excepcional de la
etapa musulmana en Sierra Nevada y en toda la provincia de Granada.
Al final del recorrido, desde el mirador
El Hornillo, se alzaban las caras norte de dos grandes cumbres de este macizo
montañoso, Mulhacén y Alcazaba, dos colosos con
nieves perpetuas, lagunas glaciales, barrancos y amplios ecosistemas de gran
riqueza ecológica.
Sierra Nevada al ser Reserva de la
Biosfera ha ganado gran posición, en cuanto a su protección e impulso de su
área geográfica, sin olvidar a todos sus municipios y habitantes.
El sendero GR 240 de 300 kilómetros a través
de 19 etapas es la mejor forma de adentrarse en Sierra Nevada.
Enlace de interés: https://sierranevada.es/es/
viajarconrosana.blogspot.com

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