El curso de
agua fluvial más importante de Andalucía, desde su nacimiento hasta su
desembocadura con más de 600 kilómetros, navegable desde Sevilla hasta Sanlúcar
de Barrameda en la provincia de Cádiz, parece detenido, en pausa, pendiente de
recibir las primeras lluvias de otoño.
Aunque su
nacimiento, en la Cañada de las Fuentes a 1350 metros de altitud, dentro de los
límites municipales del pueblo jiennense de Quesada está ampliamente extendido
y aceptado, hay otras voces que lo sitúan, más adentro, en tierras granadinas,
e incluso en Sierra Nevada.
De todas formas,
el río Guadalquivir en un vergel natural, en el que los asentamientos humanos
se han ido jalonando en valles y campiñas arcillosas.
Acumulando
aguas más bravas, torrenciales y frías desde las sierras, sus arroyos van
sumándole caudal hasta represarlas en el pantano de El Tranco, es lo que se
conoce como el Alto del Guadalquivir, en el centro del Parque Natural de las
Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
El Guadalquivir
riega los extensos campos de olivares de Jaén, paisaje conocido como “el mar de
olivos”, creando campiñas, tierras llanas, con suaves ondulaciones, tierras
fáciles de trabajar y paisajes abiertos al río y pueblos cercanos.
Antes de llegar
a la ciudad histórica de Córdoba, pasa por una localidad especial para mí,
Villafranca de Córdoba, allí nacieron mis padres y desde pequeña mantengo la
imagen viva antes de llegar al pueblo, de esas aguas mansas río abajo, allí
pasé algún verano durante mi infancia.
Antes de acercarse
al Atlántico, el Guadalquivir se asoma por Sevilla, para casi quedarse, pero
continúa fluyendo y bajando hasta una de las maravillas naturales, el Parque
Nacional Doñana.
Las mareas
facilitan que el océano se adentre río arriba, creando paisajes de marismas
hasta terminar fundiéndose en un amplio estuario, en el que se mezcla lo dulce
y lo salado, de aguas de río y mar.
Tras muchas
denominaciones, los árabes lo llamaron Guad-el-Kevir,
el Río Grande, nombre que se ha mantenido hasta nuestros días,
Guadalquivir.
El Guadalquivir busca el sur, el terreno llano, se abre en anchura en su final, es cultura, naturaleza, economía y tanto que reúne, ahora toca esperar nuevo ciclo de lluvias de otoño.
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