En Santillana del Mar, Cantabria, en el
Museo de Altamira, a escasos metros de la cueva original se ubica la Neocueva,
reproducción exacta de la primitiva cavidad, Patrimonio de la Humanidad, máximo
galardón al arte rupestre realizado por los primeros humanos, Homo sapiens.
Comprendiendo el entorno y el paisaje de
Altamira, entre 18500 y 13500 años antes de la actualidad, con clima más frío
que el de ahora, praderas, bosques, ríos, flora que alimentaba a ciervos,
cabras, caballos y bisontes, además de muchos animales hoy extinguidos.
La caza era la actividad principal de
los grupos, centrándose en los grandes herbívoros, se aseguraba el alimento,
pieles, herramientas.
Condiciones idóneas, cerca del mar, las
cuevas eran refugios y el o la artista creaba el taller, su espacio de trabajo,
fijándose e identificando las rocas, abultamientos, grietas, fisuras, relieves,
todo se aprovechaba para dibujar figuras, signos, animales.
La roca cobraba vida, los colores y
detalles hacían el resto, cada figura era única, los signos parecían animados
pero siempre precisos del natural.
Los bisontes polícromos de Altamira,
reproducidos en la Neocueva, son mundialmente conocidos, para unos, arte naturalista,
pero fue la manifestación de la unión armónica entre Naturaleza y actividad
humana.
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