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martes, 11 de febrero de 2025

AUCKLAND, ENTRE MARES Y VOLCANES; Por Rosana Saburo

 

Auckland, en maorí, Tāmaki Makaurau o Ākarana, continuó ligada al mar, entre el de Tasmania y océano Pacífico, con un paisaje entre conos volcánicos, un entorno natural diverso, al igual que sus diferentes mezclas de culturas y tipos de barrios.



Desde la fuerza de su puerto marítimo, con el motor del comercio, Auckland se convirtió en una importante capital económica y cultural, en donde se apostó por la diversidad, entretenimiento, prestigio educativo, sin pasar por alto, una vez más, los proyectos de conservación de la naturaleza, con iniciativas de voluntariado, como el santuario de vida salvaje de la isla Tiritiri Matangi, a 30 km al noreste de la ciudad.

El exitoso proyecto de conservación comunitaria de la isla Tiritiri Matangi, es refugio natural para aves y vida salvaje, introduciendo el takahe, en peligro de extinción y una de las aves más extrañas del planeta.

Queen Street es la avenida principal, de casi tres kilómetros de largo, con muchos restaurantes, difícil elegir entre todas las propuestas gastronómicas, a partir de esta arteria central, la ciudad puede presumir de jardines, como el de Albert Park, desde donde se hizo la fotografía, largos paseos peatonales, tiendas o galerías de arte.

Sobresale, entre todos los edificios, la Torre del Cielo, Sky Tower, destacada por su iluminación nocturna, que ofrece para los intrépidos la posibilidad de saltar al cielo, con la actividad de SkyJump.

Mucho colorido, posibilidades y experiencias ofrece esta ciudad, que se cuela en esas listas de ciudades con mejor calidad de vida, sin olvidar, el rostro visible de aquellos que, por diversas razones, no tenían techo para vivir, conviviendo con una gran capital financiera que puede dar de todo a sus visitantes y que aspira, incluso, a más reconocimientos mundiales.

Entre conos volcánicos, mucho mar y cielo, me despedía, de un viaje a Nueva Zelanda que, como todos, dejó su huella, un país, en definitiva, que emociona.


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Enlaces de interés:https://www.newzealand.com/au/auckland/       https://www.doc.govt.nz/parks-and-recreation/places-to-go/auckland/places/tiritiri-matangi-scientific-reserve-open-sanctuary/

martes, 4 de febrero de 2025

EL LAGO PUKAKI, PARAISO Y ENERGIA; Por Rosana Saburo

 

Continuando el recorrido por la isla sur de Nueva Zelanda, de regreso hacia la ciudad de Picton para embarcar en ferry hacia la isla norte, la carretera estaba preparada para que los visitantes detuviéramos el coche para admirar tanto paisaje hermoso, el lago Pukaki, parecía una postal.

Había diferentes miradores, la fotografía del lago Pukaki se hizo desde el Centro de Visitantes, este lago era el más grande de los tres lagos alpinos de la cuenca de Mackenzie, junto a los lagos Tekapo y Ohau.



Fue impresionante admirar la brillantez e intensidad del color azul turquesa del agua, con arrastre de partículas de rocas glaciales, además del juego de luces.   

Al horizonte, la mirada se perdía hacia las montañas, con el Monte Cook sobresaliendo con sus 3764 metros sobre el nivel del mar, era el pico más alto de Nueva Zelanda, también protegido como parque nacional.

Las aguas del lago Pukaki, no sólo estaban para disfrutarse contemplándolas, desde los Alpes del Sur de Nueva Zelanda hasta el mar, se generaba energía hidroeléctrica, todo ello controlado desde Wellington.

Los lagos Pukaki y Tekapo facilitan una gran capacidad de almacenaje hidroeléctrico   para Nueva Zelanda, más de la mitad de todo lo que se acumula en el país, procede de estos dos lagos.

Conducir por la carretera, a veces serpenteante, que bordeaba el lago era difícil de olvidar, y este recorrido podría resumir lo que era viajar en Nueva Zelanda, un lugar especial, apartado, con mucha naturaleza salvaje, y aunque estaba en las antípodas, me sentía, casi, como en casa.  

 

   Enlace de interés: https://www.newzealand.com/


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jueves, 30 de enero de 2025

QUEENSTOWN, UN SINFÍN DE POSIBILIDADES; Por Rosana Saburo

 

Quizás, la ciudad de Queenstown sea el destino más elegido por los viajeros en Nueva Zelanda, por muchos motivos, desde infinitas actividades deportivas al aire libre hasta su variada cocina, con la famosa Fergburger, pasando por un paseo en el lago Wakatipu, además de muchas fiestas y eventos.



Por su situación geográfica, Queenstown, en el extremo sur de la isla sur de Nueva Zelanda, es el principal acceso a grandes parques nacionales Westland, Monte Cook, Aspiring y Fiordland, por lo que, los atractivos turísticos de esta ciudad son de primer orden.

El trajín de viajeros, entre idas y venidas de excursiones y actividades deportivas es incesante en esta pequeña ciudad rodeada por la cordillera Remarkables, formando estas montañas una gran pantalla elevada y vertical.

Los puestos callejeros mostraban productos típicos, como los de lana merina, conocidos mundialmente, procedentes de granjas de montaña de la zona.

EL gusto por las plantas y botánica también se muestra en esta ciudad, paseando en el Jardín Botánico de Queenstown, Queenstown Garden, a orillas del lago   Wakatipu, con una ubicación perfecta, en pleno centro.

Queenstown ofrece muchas perspectivas para captarla en fotografías pero desde Queenstown Hill, las vistas son inolvidables con el lago Wakatipu, las montañas, la bahía, calas, senderos.

Sin duda, la ciudad es la mejor parada en uno de los grandes espacios naturales del mundo, admirado por los nativos maoríes, donde la naturaleza es la gran protagonista, agua, rocas, plantas y fauna.

Enlace de interés: https://www.queenstownnz.co.nz/


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lunes, 27 de enero de 2025

MILFORD SOUND, EL DESTINO ALPINO DE NUEVA ZELANDA; Por Rosana Saburo

 

En la isla Sur de Nueva Zelanda, El Parque Nacional Fiordland guardaba un tesoro, Milford Sound, enclave Patrimonio de la Humanidad, una zona siempre marcada por la lluvia, como tanta que cayó durante el viaje y la visita, con unos acompañantes que no podían resistirse a picotear las gomas de las ventanas y otras partes del coche, eran los famosos loros kea, nativos del lugar.


El escenario no podía ser más apabullante, numerosas cascadas bajaban de las montañas precipitándose hacia el fiordo, nubes bajas, cadenas de montañas que se superponían en el horizonte, grandes espacios naturales en comparación con el pequeño crucero en mitad de la estrechez del agua en medio de afilados acantilados.

La niebla también jugaba al escondite con el paisaje, pero los sonidos de las cascadas lo dominaban todo, permitiendo no salir del escenario natural, aunque éste parcialmente no se viera.

Milford Sound fue escenario cinematográfico, unos paisajes hermosos, muy valorados, también visitados y populares, por lo que, todo ello, requiere una gestión adecuada para su mantenimiento que minimice el impacto de visitantes en este entorno tan grandioso.

El túnel de Homer conectaba el paso hacia Milford Sound y principales ciudades como Te Anau y Queenstown, a la salida, esperando la apertura del semáforo, nuevamente los keas comenzaron sus picoteos al coche, era la despedida a una jornada marcada por paisajes de vértigo, mucha agua de lluvia, infinitas cascadas, todo ello, inabarcables en fotos.

Milford Sound fue espectacular, merecedor de valoración como Patrimonio de la Humanidad.

Enlace de interéshttps://www.newzealand.com/int/milford-sound/

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martes, 21 de enero de 2025

PARQUE NACIONAL ABEL TASMAN, ENTRE PLAYAS Y BOSQUES, EL PARAISO; Por Rosana Saburo

Tras cruzar zonas de viñedos y frutales, la isla sur de Nueva Zelanda y especialmente su costa norte se engalanaba de un sol radiante, que más parecía del Caribe que de Oceanía. 

El Parque Nacional Abel Tasman era un destino imprescindible en la ruta programada, a la vez una parada tan famosa como sus caminatas a lo largo del Abel Tasman Coast Track, la ruta costera por excelencia.





Todavía quedaban espacios salvajes, bordear la costa del Abel Tasman me enseñó entre bosques, vegetación espesa y playas turquesas que estaba sometida al ritmo del agua, a sus bajadas y subidas, atracción por un paisaje virgen, que solo quería que continuara así para siempre.

En el verano neozelandés, a pie de playas, había que hidratarse, protegerse del sol, pero no había bañistas, el agua estaba fría, y quien se atrevía a probar la temperatura del agua, salía muy pronto de ella.

La ruta costera del Abel Tasman atraía a muchos caminantes, abundaban grupos de jóvenes, con mochilas preparadas para pasar alguna noche en las cabañas del parque, actividades muy populares en la zona.

El mar fue el fiel compañero del viaje al Parque Nacional Abel Tasman, aparecía o se escondía tras la densa vegetación del sendero, al igual que los silbidos y trinos de las aves nativas del parque, un acompañamiento idílico que al parar en los distintos miradores hacia más inolvidable la visita.

Y en este paraíso protegido un ave muy especial, el pingüino azul también se cobijaba y buscaba refugio en las multitudes de formaciones rocosas del parque, incluso cerca de la desembocadura de arroyos y ríos.

Las miradas se perdían en un horizonte costero sobre el mar azul de Nueva Zelanda, llenándome de aire, con muy poco estaba pletórica, preparada para continuar el viaje. 

Enlace de interés:https://www.abeltasman.com/

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viernes, 3 de enero de 2025

NUEVA ZELANDA, AOTEAROA, VIVENCIAS EN LA NATURALEZA; Por Rosana Saburo

 

Nueva Zelanda, casi en el extremo sur del planeta, dos islas grandes y otras más reducidas, fue un viaje con significado a Naturaleza, pero a lo máximo, desde picos, lagos, volcanes, fiordos y glaciares.   

Desde España, tres vuelos hasta llegar a Auckland, la ciudad con más población, muchos kilómetros por delante hasta finalizar el viaje, de nuevo, tras la experiencia al volante en Bali, conduciendo por la izquierda.



La energía interna del planeta también aquí se mostraba visible como en Rotorua, en el parque termal Waiotapu, una maravilla termal, donde recorrer sus senderos era trasladarse a calderas, fumarolas, cráteres hundidos, una energía interna que aprovechó el pueblo maorí desde su establecimiento en Aotearoa, el primer nombre que dieron los maoríes a Nueva Zelanda, conectando plenamente con la naturaleza, aprovecharon el calor interno para actividades diarias como cocinar o bañarse.   

Las aguas subterráneas con elevada temperatura salían en forma de vapor, favoreciendo un paisaje de colores, por minerales oxidados, con marrones, amarillos, rojizos o azulados.

La conocida piscina de champán generaba una paleta de colores cambiantes, según la luz solar, los vientos, las tonalidades eran distintas.

Nueva Zelanda ha sido el exponente no sólo de la fuerza que la creó, continúa burbujeando, recordándonos que se mantiene muy activa.

Y la memoria histórica, esa que en muchas ocasiones se nos olvida, nos demuestra como el pueblo maorí supo vivir perfectamente en armonía con la tierra a la que llegó, aprovechando la energía termal en su vida cotidiana, respetando el entorno.

Enlace de interés:  https://www.newzealand.com/

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miércoles, 27 de noviembre de 2024

ISLA DE NUSA PENIDA, BIODIVERSIDAD MARINA. DESPEDIDA DE BALI: LA PROBLEMATICA DE LOS RESIDUOS PLÁSTICOS; Por Rosana Saburo

 El viaje a Bali estaba finalizando, era imprescindible visitar la isla de Nusa Penida, a 45 minutos en barco desde el puerto de Sanur, cercano a la capital, Denpasar.

El ajetreo de visitantes en el puerto de Penida era constante, con llegadas y salidas de




Y desde este mismo puerto se podían observar las primeras panorámicas de aguas cristalinas, arena blanca, en un mar con movimientos de olas suaves.

Las carreteras en Nusa Penida eran muy estrechas, con muchos socavones, el alojamiento estaba ubicado en el centro de la isla y en ese primer momento, había que desplazarse en taxi privado.

El ambiente en la isla era rural, con pocos residentes locales, silencioso, en especial de noche, este silencio estaba interrumpido con los sonidos de los geckos, una especie de lagartos que emitían ruidos chirriantes, que parecían proceder desde dentro de la habitación.

Dos noches en Nusa Penida en las que las lluvias nocturnas hicieron acto de presencia, finalizando éstas al amanecer.

Tras las lluvias, las carreteras estaban aún más deterioradas, empeorando los accesos a enclaves tan visitados y famosos como la playa de Kelingking, con formas rocosas y acantilados irregulares, constituyendo un enclave singular, con vistas al mar, a la montaña en la que hay que buscar un espacio para sentarse a la sombra y abstraerse del gran número de visitantes a esta playa.

La playa de Kelingking era un paisaje costero único, conformando imposibles formaciones rocosas con bosques costeros a pie de playa.

La biodiversidad en Nusa Penida continuaba con Angel´s Billabong, una laguna marina, sólo apta para el baño durante los períodos de mareas bajas.

Broken Beach era otro punto cercano de interés, en el que las aguas rompían con fuerza sobre las paredes de los acantilados, de lejos tenían mejor perspectiva.

En Bali se quema la basura doméstica en las puertas de las casas, también había camionetas pequeñas que pasaban por las calles recogiendo bolsas de residuos.

En enclaves tan importantes como las cascadas de Banyumala, además de plásticos tirados por los visitantes en el suelo, en zonas apartadas había grandes montículos de plásticos, fuera del alcance de la visita ordinaria a este valioso espacio natural.

En la isla de Nusa Penida junto a la carretera, el apilamiento de miles de botellas de plástico era llamativo, no estaban ocultas como en las cascadas de Banyumala, estaban pendientes de otro destino.

Sí,  leí en la capital Denpasar y en Ubud cartelería e indicaciones sobre dónde colocar el plástico.

Es un resumen de lo que vi durante dos semanas en la isla de Bali y Nusa Penida, es la asignatura pendiente, la gestión del plástico.

Me quedo de Bali con imágenes maravillosas de templos mirando al mar, volcanes emergidos del océano, bancales de tierra dedicados al cultivo del arroz, donde tierra y mar, aquí parecen encajarse en una única unidad, en el que sus gentes se muestran de forma constante, muy agradecidos de vivir en la isla de los dioses.  

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PARQUE NACIONAL BALI BARAT, NATURALEZA PROTEGIDA EN BALI; Por Rosana saburo

 

Muchas sorpresas quedaban aún por ver desde el pueblo de Pemuteran en el extremo noroeste de Bali, el único parque nacional de la isla, el conocido Taman Nasional Bali Barat, era el Parque Nacional de Bali Occidental.

Desde el mirador de la Torre realizada con grandes troncos de madera, se podía ver la gran masa verde de frondosos bosques tropicales, con vistas al mar al fondo, todo un paraíso por explorar.



Había limitaciones de entrada al parque, sólo se podía hacer con guía, desde el Centro de Visitantes Labuhan Lalang se inició la visita, las familias de monos negros saltando desde las zonas altas de grandes árboles fueron los primeros animales salvajes de esta ruta que se tuvo que realizar en coche.

Los ciervos de Timor, autóctonos de Bali, se dejaban ver entre el mar y la vegetación costera, pero en una de las paradas sorprendió un gallo salvaje, muy esquivo para observar su recorrido.

Entre los árboles destacaba el árbol cocodrilo, con las peculiares escamas de sus troncos; Muy llamativas eran las ramas serpenteantes en forma de espiral que competían hacia arriba para asegurarse la luz.

Pero la gran sorpresa fue ver distintos Balistar o Miná de Bali, aves de mediano tamaño, autóctonos de la isla, en grave peligro de extinción, blancos con la zona de ojos en color azul, muy elegantes en el vuelo, una joya natural y un gran privilegio descubrirlas.

En la zona de embarcadero se podían ver bosques de manglares marinos asegurando vida natural en un entorno complejo, terrestre y marítimo.

Gran acierto para su preservación que esta zona de la isla de Bali fuera declarada Parque Nacional, asegurando que vida salvaje y silvestre continúe sus ciclos naturales, fuera de la presión humana y urbanística.            

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lunes, 18 de noviembre de 2024

ISLA DE MENJANGAN Y LOS ARRECIFES DE CORAL; Por Rosana Saburo

En el norte de Bali, en menos de una hora en barco desde Pemuteran se sitúa la reserva natural de la isla de Menjangan, en proceso de recuperación de sus corales, es una joya marina.

Es una isla de sólo 2 kilómetros de largo pero guarda en sus arrecifes una rica vida marina, muchos viajeros realizan buceo, submarinismo; Los barcos se dirigen a primera hora hacia el destino y las actividades acuáticas son el reclamo perfecto para deleitarse con los contrastes de fauna y flora bajo el agua del mar.



Pero los arrecifes de coral debido a la actividad humana fueron muy dañados, por lo que, desde el año 2000 se inició un largo proceso de recuperación y restauración de nuevos viveros de coral, con arrecifes más resistentes.

En las orillas de la isla de Menjangan, también bajo el agua, se puede observar el color grisáceo del coral muerto, desmoronado, que contrasta con el coral vivo, más claro.

Continúan los colores tropicales bajo el agua, los oscuros lirios de mar, los llamativos peces loros, los peces mariposas negros y amarillos, peces unicornio, peces ángel, muchas formas y colores, sin olvidar las estrellas de mar azules, sólo observarlas.

A mediodía una parada para comer en la isla y descansar protegiéndose del sol, se podían observar ciervos salvajes, después, de nuevo, otra inmersión de media hora.

La isla de Menjangan es ideal para realizar una excursión de un día desde el pueblo de Pemuteran.

Aguas limpias, incluso desde el barco se podían observar peces, un enclave a preservar.

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martes, 12 de noviembre de 2024

UBUD, EL CENTRO DE BALI; Por Rosana Saburo

 

Aunque el primer contacto con la temperatura de la isla indonesia de Bali fue a primera hora de la mañana, tras salir del aeropuerto Denpasar-Ngurah Rai, se notaba el ambiente tropical, el calor húmedo, pero a mediodía era muy difícil exponerse al sol.

Bienvenida a Bali.



Con el servicio de taxi se empezaba a vivir atascos, carreteras estrechas, tráfico intenso, muchísimas motos y especialmente el sonido de pitidos constantes, que tenían un significado “no te muevas porque voy a adelantarte”.

Tras la estancia de tres días en Ubud, sí, me estrené conduciendo a la izquierda, nunca me había visto entre tanta moto, había que conducir con todos los sentidos en la carretera.

Ubud era el latido de la isla de Bali, su centro, donde conocí, al igual que en toda la isla, como los balineses colocan pequeñas canastas con flores, arroz, hojas de palma, Canang sari, además de sahumerio, un palito de incienso, en el que el humo está presente, ofrendas diarias, simples pero muy bellas.

En la avenida principal de Ubud estaba el templo Saraswati, entre estanque de flores de loto, iluminado durante la noche, fue el mejor escenario para el espectáculo de danza Legong, con movimientos que sólo actores jóvenes pueden realizar, dada las exigencias de flexibilidad corporal.

La avenida central también muestra el Palacio de Ubud del siglo XIX, una joya artística e histórica, ubicado muy cercano a las calles peatonales que invitan a los paseantes a acercarse a los puestos artesanales o de ropa.    

Los restaurantes se sucedían en el centro de la ciudad de Ubud, mostraban platos típicos balineses acompañados de arroz caliente, pollo cocinado en caña de bambú o con hojas de banano.

El bosque de los monos o Monkey Forest era la reserva natural con templos en pleno centro de Ubud, con protagonistas muy especiales, el macaco balinés de cola larga, una visita imprescindible.

Al norte de Ubud el templo Tirta Empul era la mejor muestra del significado sagrado del agua como purificante, los locales abrieron al público extranjero este espacio especial para ellos, allí los baños de purificación eran todo un ritual.  

Y a las afueras de Ubud las terrazas sembradas de arroz, acequias, puentes, caminos, regadíos tradicionales y el respeto a las lluvias monzónicas, al descanso de la tierra para nuevas siembras, no había latifundios, sólo pequeñas propiedades, eran las terrazas de arroz de Tegalalang, incluso Jatiluwih alcanzó ser catalogada como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Sin duda, Ubud fue la mejor forma de comenzar el viaje a Bali.

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LOS CORRALES DE ROTA, HISTORIA MILENARIA, TECNOLOGIA ARTESANAL Y DESPESQUE SOSTENIBLE. MAS CERCA DE CONVERTIRSE EN PATRIMONIO MUNDIAL; Por Rosana Saburo

  El pasado corralero se siente en Rota y Chipiona, dos municipios de la costa noroeste de Cádiz, creándose la simbiosis perfecta de biodive...